¿Para qué sirve la utopía?

Ella está en el horizonte. Me acerco dos pasos, y ella se aleja dos pasos. Camino diez pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. Por mucho que yo camine, nunca la alcanzaré. ¿Para qué sirve la utopía? Para eso sirve: para caminar. Eduardo Galeano

Nuestros Parroquianos

martes 17 de enero de 2012

Autocontrol, no todos somos juristas.

Con la sentencia de Marta del Castillo, la mayoría nos hemos quedado con un sentimiento de impotencia y quizá de desconfianza hacía la justicia. Los que nos seguís sabéis de sobra que no somos grandes defensoras del poder judicial y de hecho creemos que hay cosas que necesitan ser actualizadas, pero no por esto podemos desacreditar tan fácilmente a los jueces.

Llevamos muchos meses escuchando intuiciones, juicios, ideas e investigaciones paralelas a lo que pudo pasar esa tarde-noche en la que Marta del Castillo fue asesinada y ahora llega un juez y decide que hay dos culpables y un tercero que no sabe quién es.

Oigo a los padres de la adolescente, que dentro de su dolor los respeto, hablar de injusticias, hablar de que no existe la justicia en nuestro país, hablar de recursos y manifestaciones en contra de la sentencia. En Facebook ya hay movimientos de repulsa contra la sentencia,

Comprendo que hay mucho dolor, comprendo que esta familia no tienen un lugar donde llevar unas flores, comprendo que moralmente ellos tienen a unos culpables y que para ellos es inevitable hacer juicios paralelos porque a ellos le han robado y jamás volverán a recuperar a su familiar.

Pero siento la necesidad de decir que en nuestro país existe la presunción de inocencia, que se juzga sobre pruebas y que tristemente no se ha podido probar la inculpación del tercer participante en el asesinato y que por ello no podemos tomarnos la justicia por nuestra mano y no debemos empezar a pensar en la injusticia de la justicia ni mucho menos llamar al levantamiento social.

Animo a que, si hay algún jurista que pueda iluminarnos sobre el tema, a que nos escriba y explique algo más sobre todo este lío de sentencia.

2 dimes y diretes.:

Francisco Espada dijo...

Aunque lejos de ser jurista, no estoy lejos de vuestro juicio: se necesitan pruebas para condenar. Por otro lado, es cierto que en este caso los acusados, al menos el confeso del crimen, tendría que ser obligado a señalar dónde se encuentra el cadáver, pero no podemos inventarnos la ley, sino acatarla.
Hoy vivimos otro caso muy sangrante de justicia: un juez, muy protagonista él, va a ser apartado de la carrera judicial por haber hecho lo que la mayoría del pueblo ve con agrado, pero...
No es fácil comprender y aceptar la justicia. No es fácil.

Nuestro Garito dijo...

No es fácil, ciertamente, aunque creemos que ambos casos no son similares. Por desgracia para el dolor de esta familia, no se puede condenar sin pruebas. Aunque no queramos, hubo antes otros casos en los que el veredicto de la opinión pública ya había condenado a alguien que el tiempo demostró que no era responsable. El caso de Garzón es distinto. Si hay que condenarle por venderse a los banqueros, que se le juzgue por eso y no por investigar a corruptos como debe ser o por intentar dar a las víctimas el escaso reconocimiento de los atropellos que sufrieron.

Aunque sí sería deseable, que las acusaciones falsas, los cambios de declaración y demás fueran duramente penados.

Saludos, compañero.