¿Para qué sirve la utopía?

Ella está en el horizonte. Me acerco dos pasos, y ella se aleja dos pasos. Camino diez pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. Por mucho que yo camine, nunca la alcanzaré. ¿Para qué sirve la utopía? Para eso sirve: para caminar. Eduardo Galeano

Nuestros Parroquianos

martes 10 de enero de 2012

Vuelta a la realidad II.

Compañeros, como habréis podido comprobar, nos hemos tomados las Navidades en serio y, pese a la candente actualidad, no hemos escrito nuestra opinión sobre Noos, el gobierno, Valencia, Baleares y demás. Pero nunca es tarde así que en estos días nos vamos a poner Manos a la obra y vamos a empezar por el Gobierno.

Que una parte de los españoles hayan decidido darles un cheque en blanco confiando y rememorando los supuestos momentos de bonanza vividos con Aznar, no nos queda otro remedio que aguantarlo y tragar. Aunque pronto estamos viviendo las consecuencias de no pensar en lo que hacemos y es que el señor Rajoy (que desde que es presidente a decidido ser un ente que todo el mundo sabe que está pero que nadie le oye) ha comenzado descubriendo las mentiras de su campaña ¿Dónde quedó aquello de no subir los impuestos? Ahhhhhh en la campaña electoral ¿y aquello de no echar la culpa a la herencia obtenida del PSOE? pues en el circo electoral también. Ahora el show ya terminó y, queridos españoles, toca tragar y aguantar que el señor Montoro diga que para final de la legislatura pagaremos menos que ahora…. Se suele decir que todo lo que sube baja pero también existe la excepción que confirma la regla y es que ¿alguien recuerda que baje el precio del pan por ejemplo?

No quiero terminar estas líneas sin recordar que el PP ha obtenido una mayoría absoluta no tanto por su subida de votos sino mas bien por la subida de votos de los partidos pequeños. Es evidente que no cambiarán esta maldita ley electoral pero nosotras seguiremos diciendo que esto NO ES DEMOCRACIA.

2 dimes y diretes.:

Daviblio dijo...

Y yo lo sigo suscribiendo.

Saludos!

Nuestro Garito dijo...

Ánimos mutuos entonces, compañero.